Todas las familias felices se parecen

Abecedario materno.

Por Betina Burkman

Mamá quiere que niño se bañe. Niño se resiste, se escabulle y rueda bajo el sillón. Defiende su mugre y la incrementa con pelusas que se pegotean a su cuerpo transpirado. Cuando mamá lo busca, sale disparado hacia la cama tendida. Salta y se revuelca, impune. Mamá lo sigue, respira profundo. Apenas alcanza a atajarlo cuando cae al piso. Allí, rendido, inicia negociaciones. Mamá ofrece leerle un libro nuevo mientras se baña. Es sobre el abecedario, sabe que el tema le interesa. Niño acepta. Se arrastra hacia el baño, recitando las letras. No hay tiempo que perder, mamá le saca la ropa sucia y lo sumerge en la bañera. Mamá le lee. Nombran palabras y descubren imágenes, surge la belleza. Niño limpio, mamá lectora.

 

Mamá piensa que también la maternidad tiene su propio abecedario. Y en los días siguientes va completando una libretita con sus palabras elegidas: 

 

A 

Angustia. Alerta. Abrazar la incertidumbre.

 

B

Buscar.

Algunas tardes mamá lo busca en el jardín. Caminan durante cuarenta minutos el trayecto de las cinco cuadras que los separan de su casa. Niño va descubriendo tesoros: hormigas diminutas en la vereda montañosa, hojas crujientes para aplastar, palomas intrépidas que picotean migas. Con una mano, su autito reconoce el territorio, con la otra, tironea a mamá hacia la panadería. Quiere elegir su torta de cumpleaños, aunque aún faltan ocho meses.

 

C

Cansancio.

Cuestionamientos muchos.

Culpa, por todos lados.

 

Crece la curiosidad infinita de niño. 

Ambos son constructores: con palabras, con ideas, con gestos, con bloques.

 

D

Día difícil. Desborde emocional. Lo único dulce que compartieron hoy fue una naranja jugosa. 

Dormir con interrupciones en la noche la enloquece. 

 

Otro día, continúa:

 

E

Enojo cuando tarda en dormirse y cuando despierta muy temprano.

Enojos irracionales, confusos, desmedidos, vibrantes, indómitos. 

 

F

Fantasías filicidas, sólo a veces. 

 

G

Guías de maternidad: toda madre será una mala madre. 

 

Otro día, viajando en colectivo, la mamá mira por la ventanilla. Las letras se le aparecen rápido, fluidas. Continúa escribiendo:

 

H

Historia. Todas las historias, las universales, las suyas, las escritas. 

 

I

Intensidad. Inmensidad. Inestabilidad.

Intentar, una y otra vez. 

 

J

Jugar por jugar. 

 

K

Kilos y kilos de ropa lavada.

 

L

Libros abriendo mundos. 

 

M

“Mamá”. Esta palabra en la voz de niño, surca un recorrido inédito en su cuerpo. 

Miedo a la muerte, más que nunca.

 

N

“No”. 

La palabra favorita de niño cuando mamá le pide que haga algo. 

La palabra favorita de mamá cuando niño pide más golosinas.

Ñ

Mamá imagina que el próximo 29 podrían amasar juntos, pero posiblemente comprará los ñoquis envasados, en el super.

 

Otra noche, continúa: 

 

O

Odiseas cotidianas. 

 

P

El paraguas de Spiderman y las botas de goma relucen en esta tarde lluviosa. Niño salta charcos, mamá recuerda su infancia y una danza inventada para convocar a la diosa de las tormentas. 

 

Q

Quisiera tener: 

más paciencia 

menos preocupación.

 

R

Respirar. De él y de su risa.

 

S

                                                                                                                              Soledad.

 

T

Tiempo y la tibieza de sus manos.

 

U

Upa. Aunque a veces no quiera.

 

V

Vacío. 

 

Otra noche, semanas después, continúa:

 

W y X

Las letras que mamá nunca sabe cómo usar en el scrabble. ¿Le gustará este juego a hijo cuando sea más grande?

 

Y

La “Ye” rioplatense, tan tierna cuando niño dice: “yo”. 

 

De vez en cuando, mamá también dice “yo”. Y siente que su yo es precario y ajeno a la vez. Une pedacitos y presta sentidos a aquél otro yo incipiente, para delimitarlo. Y en ese mismo movimiento amoroso, logra recortarse. 

 

Z              

 

L                       A                         N                         .

  A                  D   D                    I   O                   G

    M             I          E              M        E             A

      A        N              S         A              N        Z

        T    R                   U    C                   Z   G      

           E                          N                         I

Betina Burkman

Psicóloga y escritora

Es psicóloga y trabaja con niñxs y familias en contextos de vulnerabilidad. Desde pequeña le gusta escuchar historias y disfruta de leer. Tanto en su práctica profesional como en su vida personal, promueve la lectura como tiempo/espacio de construcción subjetiva. Comenzó a participar de talleres de escritura hace unos años. Y cada vez que puede, escribe.